miércoles, 3 de noviembre de 2010

Coches eléctricos conducidos por parados

Si partimos de la base de que las empresas eléctricas no se deslocalizan y de que la industria automovilística (6% del PIB español...) sí, es posible que cualquiera de nosotros que durmiera al lado de una cartera que pone ministro de Industria se levantara un día con la idea del coche eléctrico en la cabeza. Creo que no hay que explicar por qué.
El subidón sería importante y uno acudiría al trabajo montado en su coche oficial (de gasolina) saboreando ya las caras de admiración de los subordinados del ministerio, incluso de los que no nos hacen la pelota.
Después del ajetreo y los vítores llegaría el primer informe preliminar con noticas poco agradables: "Lo siento, señor ministro, pero hay que fomentar la demanda, hay que fomentar la oferta y habrá que bajarse los pantalones una temporada".
Se acabó el subidión. Esto es lo que dice el Plan de Acción:
-Se subvencionará la adquisición de los vehículos (¿no hay demanda del coche eléctrico?, creémosla con el dinero de la gente que no lo demanda).
-Se dará prioridad a la industria implicada para mover el asunto (si tu sector no tiene nada que ver, recuerda que no es prioritario aunque esté creando empleo).
-Habrá que convencer a los españoles, que somos bastante paletos (a ver, ¿por qué no te compras este coche si las tarifas eléctricas no van a bajar, lo vas a poder cargar por las noches, no te van a cobrar la instalación del contador y tu vecino va a seguir disfrutando "durante muchos años con las actuales tecnologías basadas en el motor de combustión interna"
?).
-Habrá que homologar el coche y transponer la directiva europea correspondiente (chicos, a trabajar, ah, y dadle un sellito a las ciudades que piquen...).
-Y habrá que crear unos títulos académicos y profesionales para electrolineros...
Al final, estamos en el principio. Las empresas eléctricas no se van de los países. Las del automóvil, sí, sobre todo de los países que compran menos de lo que producen.
¿Por qué no fomentamos la instalación de aire acondicionado? De eso sí que hay demanda.

viernes, 20 de agosto de 2010

Marbella Evo

He pasado recientemente unos días en Marbella con mi hermano. Una noche decidimos tomar algo en Puerto Banús. El resumen es el mensaje que le mandé a una amiga, que me ha invitado varias veces a Marbella, al marcharnos de allí: “No me espera tanto puterio en pto banus... Puf, una equis” (sic). Su respuesta fue, más o menos, que aquello es para dar un paseíto, tomar un helado y ver barcos; que está lleno de chachas, golfas, nuevos ricos y niñatos; que las playas son horrorosas y que hay que tener cuidado. Me pregunto por qué me ha invitado tantas veces...

No tengo referencias de la evolución de este lugar porque sólo lo he visitado en un par de ocasiones. Pero tenía la idea del famoseo que aparece en las portadas de los números de verano de las revistas, relativamente buenas playas y cierto gusto. En cambio me he encontrado a chavalas con carnet joven pero con propuestas de carnet de vuelta; a Juan Manuel Parada en un Mercadona y a un grupo de señoras en un autobús que hablaban de cierta página wol...

jueves, 13 de mayo de 2010

¡Deja ya de iphonear!

iphonear
(de i- y -phonear)


1. tr. Instalar las “cincuenta aplicaciones imprescindibles”, sorprenderse de la evolución tecnológica y compartirlo con las personas cercanas.
2. tr. Instalar otras cincuenta aplicaciones (guiándose por su nombres sugerentes o sus bonitos iconos) para pasarles revista.
3. tr. Pasar revista a los programas instalados en el teléfono deslizando suavemente el dedo índice por la pantalla. Hágase una docena de veces al día. U. t. c. prnl. Apartarse del trato con los demás mientras tanto.
4. tr. Coleccionar aplicaciones de chat y mensajería. No estar nunca online.
5. intr. Dicho de una persona: Mudar la manera de preguntar “¿a qué hora es el cumpleaños?” por “¿a qué hora es el evento?”. Te estás iphoneando.
6. intr. Establecer una comunicación telefónica.

miércoles, 5 de mayo de 2010

Lucid Lynx


Debe de existir alguna ley psicológica que explique por qué tantos bloggers hablan de software y tecnología. Me apunto, aunque no soy el más indicado para dar consejos ni hacer análisis al respecto.

Hace un par de días actualicé mi versión de Ubuntu a la 10.04, cuyo nombre clave es Lucid Lynx. Ubuntu es un sistema operativo libre basado en Linux. No voy a contar nada sobre el software libre, del que hay información de sobra en internet, ni sobre las aportaciones de esta nueva versión. Sólo quería dar mi enhorabuena a los desarrolladores de Ubuntu por su trabajo, del que además miles de personas se benefician sin tener que desembolsar ni un euro.

En términos marketinianos, en los que estoy profundizando últimamente, las características de Ubuntu, las ventajas para los usuarios y los beneficios (en este caso, para mí) son sobresalientes.

Yo "solamente" le pido a un sistema operativo que haga lo que le digo, cuando yo se lo digo; que tenga los programas que utilizo habitualmente, sin necesidad de piratearlos o descargarlos de páginas en las que jamás entraría; que lo pueda configurar a mi gusto; que se entienda con cualquier otra máquina y sepa leer los archivos que me interesan de otros sistemas; que se encienda y se apague en pocos segundos; y, ya puestos, que sea gratis. Microsoft no me lo daba. Ubuntu sí. Además, tengo otras muchas más opciones, que a medida que voy profundizando en el uso de Linux, me facilitan la tarea (discos virtuales para no llevar pendrive; acceso remoto a tu escritorio; clientes para acceder a todos los servicios de redes sociales o mensajería en un solo programa...).

Lo dicho: mis felicitaciones a los desarrolladores de Ubuntu. Buen trabajo.

sábado, 1 de mayo de 2010

Se acabaron las presentaciones

Me lo advirtieron. Puedes dejar la profesión (ya no vas a la redacción del periódico, ni estás pendiente de la actualidad, ni te llaman para contarte chismes, ni escribes a diario, ni bebes a diario...) pero la profesión no te deja a ti. La puse entre paréntesis, como otras muchas frases lapidarias, pero estoy descubriendo que esta es cierta.

Demasiado tiempo abusando de la droga: retorciendo titulares para que lo que has escrito se parezca algo a lo que te han pedido de arriba; escuchando a comentaristas virtuosísimos que tú sabes cómo las gastan; creyendo lo que te cuentan, descubriendo que es falso y haciendo al día siguiente el duro ejercicio de intentar creer lo que te cuentan; intentando no pensar que lo que escribes se "queda entre nosotros"; comprobando que el interés informativo de las historias se mide en euros; que las portadas se confeccionan en las alcobas; que no puedes contar lo que ves... Y, por supuesto, abusando de una forma particular de mirar y de entender. Una droga muy pura. Imposible desintoxicarse.

jueves, 29 de abril de 2010

Crónico


Bien, cuento lo de la postmodernidad. Me he estado peleando con ella (más o menos conscientemente y con más o menos ímpetu, según las épocas) y al final me ha podido. Tanto que ni siquiera soy capaz de contar los síntomas.

Admito que me ha pillado un pelín mayor, pero me da que con los años eres mucho más vulnerable a las enfermedades crónicas.

Eso lo podría aceptar sin esfuerzo, lo que me fastidia es reconocer que muchos de los males me los he provocado yo mismo. Postmodernismo crónico autoinmune. Y yo haciendo un blog...

martes, 27 de abril de 2010

Asinduris

Si no sé que contestar a una pregunta, me invento una palabra. Por ejemplo, asinduris o surisqui o surisa. El efecto que provoca esa respuesta me sorprende, pero bueno, lo traigo aquí porque aunque he revisado los subtítulos de muchos blogs, la mayoría no aportan mucho ("internet, redes sociales y vecindario"; "mucho friki y pocas nueces"; etc.). Vamos, que me sumo a la corriente.

Tampoco se me da bien ilustrar los comentarios. Con ejemplos sí, con fotos no. Hasta donde sé contar, sé contarlos... Soy consciente de que esta es la primera vez que utilizo el nombre del blog y también de que esta es la primera entrada. No se me ocurre otra foto ni otra forma de explicar el título...

Todo esto me lo estoy contando a mí mismo porque a día de hoy tengo cero seguidores. Sin embargo, como no le vea coherencia a todo esto, este blog descansará en paz en la caché de algún servidor de Dallas.

Mañana veremos qué es eso del postmodernismo crónico autoinmune y quizás algo más.